10 1Yo, Pablo, en persona, os voy a
pedir algo por la paciencia e indulgencia del Mesías; yo, tan encogido de cerca
y tan valiente de lejos. 2Ahorradme, por favor, tener que hacer el valiente
cuando vaya, pues me siento seguro y pienso atreverme con esos que me achacan
proceder por miras humanas. 3Aunque procedo, cierto, como hombre que soy, no
milito con miras humanas, 4porque las armas de mi milicia no son humanas; no,
es Dios quien les da poder para derribar fortalezas: derribamos falacias 5y todo
torreón que se yerga contra el conocimiento de Dios, cogemos prisionero a todo
el que maniobra, sometiéndolo al Mesías, 6y estamos preparados para castigar
toda rebeldía, una vez que esa sumisión vuestra sea completa.
7Os fijáis sólo en las
apariencias. El que esté convencido de ser de Cristo, que tenga en cuenta
también esto: que yo son tan de Cristo como él. 8Y aunque alardease un poco
demasiado de mi autoridad, que me dio el Señor para construir vuestra
comunidad, no para destruirla, nadie va a dejarme en mal lugar, 9para no dar la
impresión de que os meto miedo sólo con cartas. 10Alguno dice: "Las
cartas, sí, son duras y severas, pero tiene poca presencia y un hablar
detestable". 11El individuo que dice eso sepa que de cerca voy a ser en
los hechos lo que soy de lejos y de palabra en mis cartas.
EXPLICACIÓN.
1-11. Cambio
absoluto de tono. Como se ha dicho en la
introducción, los caps. 10-13 parecen pertenecer a "la carta de las
lágrimas" (cf. 2,4), anterior a la contienda en caps. 1-8. Sus adversarios
acusan a Pablo de falta de carácter, encogido de cerca y valiente de lejos.
Para empezar, Pablo recuerda el modo de proceder de Jesús, quien no buscaba
imponerse, sino que actuaba con paciencia e indulgencia (1). Sin embargo, Pablo
es capaz de afrontar a sus adversarios cara a cara. La acusación principal que
le hacen es la de proceder por ambición personal (2). La refuta utilizando el
símil de una situación de guerra; él combate la batalla de Dios para derribar
todo lo que se opone a su conocimiento; una vez conquistada la ciudad
(fortaleza, torreón) está dispuesto a acabar también con la posible guerrilla
(maniobra, rebeldía). A todo el que maniobra (5), lit. "a toda
maniobra"; sometiéndolo, cf. v.6; sumisión, que responde a las metáforas
militares del pasaje mejor que "obediencia". En otras palabras: el
único objetivo de Pablo es deshacer falacias y hacer que los cristianos sean
incondicionales de Cristo (3-6).
Alude
posiblemente al cabecilla del "partido de Cristo" (1 Cor 1,12) (7) y
anuncia la energía que piensa usar (8-9). Sin duda se intentaba desacreditar a
Pablo por su escasa preocupación por la retórica de escuela (10-11).
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