Para poder encuadrar esta carta en el contexto histórico hay que considerar en primer lugar la cuestión de su unidad. ¿Constituye 2 Cor una sola carta o más bien se han reunido bajo este título varios escritos de Pablo? El problema se ha discutido bastante y proponemos la opinión al parecer más probable:
2 Cor está formada por la yuxtaposición de varios escritos de Pablo. Los capítulos 1-8 forman una carta; el cap. 9 es un billete aparte sobre la colecta; los caps 10-13 pertenecen a otra msiva de Pablo. Por orden cronológico vendría en primer lugar la carta contenida en 10-13, luego la de 1-8, finalmente el billete del cap.9. Todavía algunos, con bastante probabilidad, descubren en los versículos 6,12-7,1 un trozo de una carta de Pablo a Corinto anterior a 1 Cor, en que recomendaba no juntarse con libertinos (1 Cor 5,19); de hecho, el pasaje es una cuña entre 2 Cor 6,11 y 7,2.
La independencia del cap.9 puede decirse que salta a la vista; después del pasaje de 8,1-15 sobre la colecta y las recomendaciones que siguen (8,16-24), resulta incongruente el tema de la colecta con nuevas instrucciones.
También la anterioridad de los caps. 10-13 en relación con 2 Cor 1-8 parece demostrada por el tenor tan diferente de ambas secciones. La primera parte (1-8) termina con tono de reconciliación y afecto, de tranquilidad respecto a la actitud de los corintios (7,1-16). Aunque en otros pasajes hay expresiones fuertes, están mitigadas por la realidad de la reconciliación (1,23-2,4). Por el contrario, los caps. 10-13 constituyen un duro ataque contra una facción existente en la comunidad, que negaba a Pablo la calidad de apóstol y le atribuía motivos interesados (12,12; 10,2). La carta se termina con una amenaza y el anuncio de una tercera visita (13,1-2), en la que Pablo se proponía zanjar de una vez la cuestión. Aunque en 1-8 también se hace alusión a las calumnias levantadas contra Pablo, no es ya con la agresividad que se nota en los últimos capítulos.
Sobre esta hipótesis construimos la cronología relativa de los acontecimientos, teniendo en cuenta los datos de 1 Cor y 2 Cor.
Antes de 1 Cor había escrito Pablo al menos una carta a Corinto, recomendando dar de lado a los cristianos de mala vida ( 1 Cor 5,19). Después de eso le llegan noticias de divisiones existentes en la comunidad, inmoralidad de algunos de sus miembros, abusos en las celebraciones y doctrinas contrarias a la fe en la resurrección (véase la Intr. a 1 Cor). Para contrarrestar esto escribe Pablo 1 Cor, anuncia la visita de Timoteo (1 Cor 4,17; 16,10) y se propone visitar personalmente Corinto, de donde falta hace ya bastante tiempo ( 1 Cor 4,18-19). La visita de Timoteo no tuvo entero éxito; al contrario, parece que trajo a Pablo malas noticias; la carta no había conseguido restablecer la autoridad de Pablo. Debió de ser entonces cuando hizo su segunda visita a Corinto, entre la primera, cuando fundó la comunidad (1 Cor 2,1) y la tercera, que anuncia en 2 Cor 13.
La segunda visita parece haber sido un fracaso; una minoría de la comunidad estaba en abierta rebelión contra Pablo, un individuo en particular lo ofendió públicamente (2,6; 7,12) y la comunidad lo toleró; no pudo hacerse dueño de la situación. Interrumpe la visita y se marcha a Éfeso prometiendo volver. Escribe de nuevo a Corinto una carta "con muchas lágrimas" (2,4; 7,8-12), llevada probablemente por Tito (7,13-14), y que algunos identifican con 2 Cor 10-13. Impaciente por tener noticias, fue a Tróade, en Asia Menor y, al no encontrar allí a Tito, salió para Macedonia (2,12-13). Allí por fin se reúne con Tito que volvía de Corinto con excelentes noticias: la situación se había calmado, los corintios habían comprendido su error y su falta (7,7-16). Hasta tal punto se sentía Pablo seguro que puede permitirse insistir en el donativo para Jerusalén (8,1-15).
2 Cor está formada por la yuxtaposición de varios escritos de Pablo. Los capítulos 1-8 forman una carta; el cap. 9 es un billete aparte sobre la colecta; los caps 10-13 pertenecen a otra msiva de Pablo. Por orden cronológico vendría en primer lugar la carta contenida en 10-13, luego la de 1-8, finalmente el billete del cap.9. Todavía algunos, con bastante probabilidad, descubren en los versículos 6,12-7,1 un trozo de una carta de Pablo a Corinto anterior a 1 Cor, en que recomendaba no juntarse con libertinos (1 Cor 5,19); de hecho, el pasaje es una cuña entre 2 Cor 6,11 y 7,2.
La independencia del cap.9 puede decirse que salta a la vista; después del pasaje de 8,1-15 sobre la colecta y las recomendaciones que siguen (8,16-24), resulta incongruente el tema de la colecta con nuevas instrucciones.
También la anterioridad de los caps. 10-13 en relación con 2 Cor 1-8 parece demostrada por el tenor tan diferente de ambas secciones. La primera parte (1-8) termina con tono de reconciliación y afecto, de tranquilidad respecto a la actitud de los corintios (7,1-16). Aunque en otros pasajes hay expresiones fuertes, están mitigadas por la realidad de la reconciliación (1,23-2,4). Por el contrario, los caps. 10-13 constituyen un duro ataque contra una facción existente en la comunidad, que negaba a Pablo la calidad de apóstol y le atribuía motivos interesados (12,12; 10,2). La carta se termina con una amenaza y el anuncio de una tercera visita (13,1-2), en la que Pablo se proponía zanjar de una vez la cuestión. Aunque en 1-8 también se hace alusión a las calumnias levantadas contra Pablo, no es ya con la agresividad que se nota en los últimos capítulos.
Sobre esta hipótesis construimos la cronología relativa de los acontecimientos, teniendo en cuenta los datos de 1 Cor y 2 Cor.
Antes de 1 Cor había escrito Pablo al menos una carta a Corinto, recomendando dar de lado a los cristianos de mala vida ( 1 Cor 5,19). Después de eso le llegan noticias de divisiones existentes en la comunidad, inmoralidad de algunos de sus miembros, abusos en las celebraciones y doctrinas contrarias a la fe en la resurrección (véase la Intr. a 1 Cor). Para contrarrestar esto escribe Pablo 1 Cor, anuncia la visita de Timoteo (1 Cor 4,17; 16,10) y se propone visitar personalmente Corinto, de donde falta hace ya bastante tiempo ( 1 Cor 4,18-19). La visita de Timoteo no tuvo entero éxito; al contrario, parece que trajo a Pablo malas noticias; la carta no había conseguido restablecer la autoridad de Pablo. Debió de ser entonces cuando hizo su segunda visita a Corinto, entre la primera, cuando fundó la comunidad (1 Cor 2,1) y la tercera, que anuncia en 2 Cor 13.
La segunda visita parece haber sido un fracaso; una minoría de la comunidad estaba en abierta rebelión contra Pablo, un individuo en particular lo ofendió públicamente (2,6; 7,12) y la comunidad lo toleró; no pudo hacerse dueño de la situación. Interrumpe la visita y se marcha a Éfeso prometiendo volver. Escribe de nuevo a Corinto una carta "con muchas lágrimas" (2,4; 7,8-12), llevada probablemente por Tito (7,13-14), y que algunos identifican con 2 Cor 10-13. Impaciente por tener noticias, fue a Tróade, en Asia Menor y, al no encontrar allí a Tito, salió para Macedonia (2,12-13). Allí por fin se reúne con Tito que volvía de Corinto con excelentes noticias: la situación se había calmado, los corintios habían comprendido su error y su falta (7,7-16). Hasta tal punto se sentía Pablo seguro que puede permitirse insistir en el donativo para Jerusalén (8,1-15).
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