lunes, 19 de marzo de 2012

2 CARTA A LOS CORINTIOS. MOTIVOS DEL CAMBIO. 1,23-2,16a.

 23Por lo que a mí hace, séame Dios testigo y que me muera si miento; si aún no he vuelto a Corinto ha sido por consideración a vosotros. 24No es que vuestra fe esté en nuestra mano, pero somos cooperadores en vuestra alegría -de hecho en la fe os mantenéis firmes-. 2    1Y tomé la decisión de no ir de nuevo a causaros pena. 2Porque, si yo os causo pena, ¿quién me va a alegrar a mí? ¡Cómo no sea el que está pesaroso por causa mía!
             3Esto precisamente pretendía con mi carta: que, cuando fuera, no me causaran pena los que deberían darme alegría. 4De tanta congoja y agobio como sentía, os escribí con muchas lágrimas, pero no era mi intención causaros pena, sino haceros caer en la cuenta del amor tan especial que os tengo.
             5Y si uno ha ofendido, no me ha ofendido a mí, sino hasta cierto punto, para no exagerar, a todos vosotros. 6Bástale a ese individuo el correctivo que le ha impuesto la mayoría; 7ahora, en cambio, más vale que lo perdonéis y animéis, no sea que el excesivo pesar se lo lleve. 8Por eso os recomiendo que le confirméis vuestro amor. 9Sólo éste fue el propósito de mi carta: comprobar vuestro temple y ver si hacéis caso en todo. 10Sin embargo, al que le perdonáis algo, se lo perdono yo también, pues de hecho lo que yo perdono, si algo tengo que perdonar, es debido a vosotros, delante de Cristo; 11quiero evitar que Satanás saque partido de esto, pues no ignoramos sus ardides.
             12Así pues, llegué a Tróade para anunciar la buena noticia del Mesías, y aunque se presentaba una ocasión de trabajar por el Señor, 13al no encontrar allí a Tito, mi hermano, no me quedé tranquilo; me despedí de ellos y salí para Macedonia.
             14Doy gracias a Dios, que constantemente nos asocia a la victoria que él obtuvo por el Mesías y que por medio nuestro difunde en todas partes la fragancia de su conocimiento. 15Porque somos el incienso que el Mesías ofrece a Dios entre los que se salvan y los que se pierden; 16a para éstos, un olor que da muerte y sólo muerte; para los otros, un olor que da vida y sólo vida.

EXPLICACIÓN.

1,23-2,16a     Interés de Pablo en evitar todo lo que pueda dañar a su relación con los corintios. Ha pesado más el deseo de no entristecerlos que el de ir a visitarlos. El cambio de plan se debe a la situación tirante creada por la ofensa hecha a Pablo en su visita anterior. Como de hecho no necesitaban instrucción (24: en la fe os mantenéis firmes), una vista sólo para renovar el contacto habría hecho más daño que bien (1,23-2,2).

                     Por eso, Pablo prefirió escribirles una carta ("la carta de las lágrimas", probablemente 2 Cor 10-13) en el que les reprochaba su conducta (2,3-4). La carta surtió su efecto, no queda más que perdonar al culpable (5-9). Pablo no está ofendido personalmente, pero la actitud de su ofensor era un insulto a la comunidad y hacía daño. Su carta puso a prueba la lealtad de los corintios hacia él. Pablo se fía de la decisión que han tomado (10-11).

                   Tróade, puerto de Asia Menor. Fue allí donde Pablo tuvo la visión del macedonio que lo instaba a pasar a Europa (Hch 16,8-11). En el tercer viaje, Pablo fue de Tróade a Macedonia sin pasar por Corinto (Hch 20,1.5s) (12-13).

                  Acción de gracias a Dios por el fruto de su predicación. La victoria (14), el cortejo triunfal, en el que se iban derramando o quemando perfumes delante del general victorioso; concibe al Mesías como un conquistador triunfante. Compara el mensaje con el perfume (fragancia). Cambia la imagen por la del incienso cultual (15): la misión misma es culto a Dios; el mismo mensaje produce en los hombres efectos encontrados, según la disposición con que lo oyen (16a). (Un olor) que da muerte y sólo muerte, lit. "desde muerte hasta muerte", cf. Rom 1,17.          

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