lunes, 19 de marzo de 2012

2 CARTA A LOS CORINTIOS. PARÉNTESIS: TEMPLO DE DIOS. 6,14-7,1.

14No os unzáis al mismo yugo con los infieles: ¿qué tiene que ver la rectitud con la maldad?, ¿puede unirse la luz con las tinieblas?, 15¿pueden estar de acuerdo Cristo y el diablo?, ¿irán a medias el fiel y el infiel?, 16¿son compatibles el templo de Dios y los ídolos? Porque nosotros somos templo de Dios vivo, así lo dijo él:

              Habitaré y caminaré con ellos,
              seré su Dios y ellos serán mi pueblo (Lv 26,12)
              17Por eso, salid de en medio de esa gente,
              apartaos, dice el Señor,
              no toquéis lo impuro y yo os acogeré (Is 52,11).
              18Seré un padre para vosotros
              y vosotros par a mí hijos e hijas,
             dice el Señor soberano de todo (2 Sm 7,14).
7          1Estas promesas tenemos, amigos; por eso, limpiémonos toda suciedad de cuerpo o de espíritu, y sigamos completando nuestra consagración con el respeto que a Dios se debe.

EXPLICACIÓN.

6,14-7,1.   Intermedio: renunciar a componendas con el mal. Terminología judía; el diablo, en gr. Beliar, uno de los nombres que se le aplicaban en el judaísmo tardío, usado también para designar a ídolos. El infiel no es considerado aquí como susceptible de conversión, sino como empedernido y refractario a todo cambio. Cuerpo y espíritu (7,1), lit. "carne y espíritu", no tienen el sentido técnico habitual de Pablo; denotan la actividad humana en sus dos facetas, corporal y mental. Parece que este pasaje no pertenece a la carta; es posible que sea un fragmento de otra anterior (cf. 1 Cor 5,9).              

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