14No os unzáis al
mismo yugo con los infieles: ¿qué tiene que ver la rectitud con la maldad?,
¿puede unirse la luz con las tinieblas?, 15¿pueden estar de acuerdo Cristo y el
diablo?, ¿irán a medias el fiel y el infiel?, 16¿son compatibles el templo de
Dios y los ídolos? Porque nosotros somos templo de Dios vivo, así lo dijo él:
Habitaré
y caminaré con ellos,
seré su Dios y ellos serán mi pueblo (Lv
26,12)
17Por eso, salid de
en medio de esa gente,
apartaos, dice el
Señor,
no toquéis lo
impuro y yo os acogeré (Is 52,11).
18Seré un padre
para vosotros
y vosotros par a mí
hijos e hijas,
dice el Señor
soberano de todo (2 Sm 7,14).
7 1Estas promesas tenemos, amigos; por
eso, limpiémonos toda suciedad de cuerpo o de espíritu, y sigamos completando
nuestra consagración con el respeto que a Dios se debe.
EXPLICACIÓN.
6,14-7,1.
Intermedio: renunciar a componendas con el mal. Terminología judía; el
diablo, en gr. Beliar, uno de los nombres que se le aplicaban en el judaísmo
tardío, usado también para designar a ídolos. El infiel no es considerado aquí
como susceptible de conversión, sino como empedernido y refractario a todo
cambio. Cuerpo y espíritu (7,1), lit. "carne y espíritu", no tienen
el sentido técnico habitual de Pablo; denotan la actividad humana en sus dos
facetas, corporal y mental. Parece que este pasaje no pertenece a la carta; es
posible que sea un fragmento de otra anterior (cf. 1 Cor 5,9).
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