4 1Por eso, encargados de este
servicio por misericordia de Dios, no nos acobardamos; 2al contrario, hemos
renunciado a tapujos vergonzosos, dejándonos de intrigas y no falseando el
mensaje de Dios; en vez de eso, manifestando la verdad, nos recomendamos a la
íntima conciencia que tiene todo hombre ante Dios.
3Pero, además, si la buena
noticia que anunciamos sigue velada, es para que los que se pierden, 4pues por
su incredulidad el dios del mundo este les ha cegado la mente y no distinguen
el resplandor de la buena noticia del Mesías glorioso, imagen de Dios. 5Porque
no nos predicamos a nosotros, predicamos que Jesús Mesías es Señor y nosotros
siervos vuestros por Jesús; 6pues el Dios que dijo: "Brille la luz sobre
la faz de las tinieblas" (Gn 1,3) la ha encendido en nuestros corazones,
haciendo resplandecer el conocimiento de la gloria de Dios, reflejada en el
rostro del Mesías.
7Pero este tesoro lo llevamos
en vasijas de barro, para que se vea que esa fuerza tan extraordinaria es de
Dios y no viene de nosotros. 8Nos aprietan por todos lados, pero no nos
aplasta; 9estamos apurados, pero no desesperados; acosados, pero no
abandonados; 10nos derriban, pero no nos rematan; paseamos continuamente en
nuestro cuerpo el suplicio de Jesús, para que también la vida de Jesús se
transparente en nuestro cuerpo; 11es decir, que a nosotros que tenemos la vida,
continuamente nos entregan a la muerte por causa de Jesús, para que también la
vida de Jesús se transparente en nuestra carne mortal. 12Así la muerte actúa en
nosotros y la vida en nosotros.
13Sin embargo, poseyendo el
mismo espíritu de fe que se expresa en aquel texto de la Escritura: "Creo,
por eso hablo" (Sal 116,10), también creemos nosotros y por eso hablamos,
14sabiendo que aquel que resucitó a Jesús nos resucitará también a nosotros con
Jesús y nos colocará con nosotros a su lado. 15Y todo esto es por vosotros, de
suerte que, al extenderse la gracia a más y más gente, multiplique la acción de
gracias para gloria de Dios.
16Por esta razón no os
acobardamos; no, aunque nuestro exterior va decayendo, lo interior se renueva
día a día; 17porque nuestras penalidades momentáneas y ligeras nos producen una
riqueza eterna, una gloria que las sobrepasa desmesuradamente; 18y nosotros no
ponemos la mira en lo que se ve, sino en lo que no se ve, porque lo que se ve
es transitorio y lo que no se ve es eterno.
5 1Es que sabemos que si nuestro
albergue terrestre, esta tienda de campaña, se derrumba, tenemos un edificio
que viene de Dios, un albergue eterno en el cielo, no construido por hombres;
2y de hecho por eso suspiramos, por el anhelo de vestirnos encima la morada que
viene del cielo, 3suponiendo que, al quitarnos ésta, no quedemos desnudos del
todo. 4Sí, los que vivimos en tiendas suspiramos abrumados, porque no
querríamos quitarnos lo que tenemos puesto, sino vestirnos encima, de modo que
lo mortal quedase absorbido por la vida. 5Quien nos preparó concretamente para
eso fue Dios, y como garantía nos dio el Espíritu.
6En consecuencia, siempre
estamos animosos, aunque sepamos que mientras sea el cuerpo nuestro domicilio,
estamos desterrados del Señor, 7porque nos guía la fe, no la vista. 8A pesar de
todo, estamos animosos, aunque preferiríamos el destierro lejos del cuerpo y
vivir con el Señor. 9En todo caso, sea en este domicilio o en el destierro, nuestro
mayor empeño es agradarle, 10porque todos tenemos que aparecer como somos ante
el tribunal del Mesías, y cada uno recibirá lo suyo, bueno o malo, según se
haya comportado mientras tenía este cuerpo.
EXPLICACIÓN.
4,1-5,10. La misión
de Pablo nace de un encargo de Dios. No necesita de intrigas o falsedades para
demostrarlo. Su autenticidad es su única recomendación (1-2).
Sin
embargo, los intereses malvados de la sociedad hacen a los hombres insensibles
al evangelio y a la persona del Señor (3-4). No se puede usar el evangelio para
buscar el propio beneficio, hay que predicar a Jesús, apoyándose en la
experiencia interior (5). La luz, cuya existencia inauguró la creación (Gn
1,3), era símbolo de salvación para Israel (cf. Is 9,2); ahora, la salvación se
encuentra en Jesús, Mesías/Salvador (6).
Son
precisamente las tribulaciones y persecuciones que sufre, y que muestran su
debilidad, las que prueban que Dios está con él. Vasijas de barro, posible
alusión a Gn 2,7 (cf. Rom 9,21-23; 1 Cor 15,47) (7). Situaciones extremas que
no logran impedir su actividad; es más, cuanto mayor es la persecución (el
suplicio de Jesús), más efectiva es en él la vida de Jesús (8-11). La entrega a
la muerte por amor es la que manifiesta y comunica la potencia de la vida (12).
Cita de
Sal 116,10 (LXX). La fe, que incluye la certeza de la resurrección, da fuerzas
para proclamar el mensaje, a pesar de la oposición. Esta certeza es propia de
todo cristiano, no sólo del apóstol (14). Las penalidades se aceptan para que
los hombres conozcan la generosidad de Dios y lo alaben por ella (13-15).
El fruto
personal de tanta tribulación se encuentra ya en la vida presente (lo interior
se renueva de día en día) (16), que anticipa la vida futura. El anhelo de
plenitud es el que orienta y sostiene el esfuerzo (17-18).
La
empresa no conoce fracaso, pues Dios asegura el éxito, que es la vida para
siempre, anhelo del hombre (5,1). Aun en el supuesto de perder la vida física,
Pablo está seguro de la permanencia de su ser, y la representa bajo las
metáforas de la nueva morada y del vestido. La plenitud de vida es su anhelo en
medio de las dificultades; pero son éstas las que aseguran que la muerte no
hará quedar desnudos (2-3). Deseo que la transformación completa se verifique
antes de que llegue el momento de la muerte (lo mortal quede absorbido or la
vida), cf, 1 Cor 15,53 (4). Confianza en la obra de Dios; el Espíritu, su
vida/amor, es en cada cristiano la garantía de la vida que no muere (5).
Ánimo
inquebrantable de Pablo, a pesar de su nostalgia del Señor (6-8). El juicio
será el reconocimiento de la respuesta humana a la bondad de Dios (9-10).